No pretendo mentirles
extraño sus cuerpo
recostado justo ahí
alado del mio.
Extraño sus manos
aprendiendo los accidentes geográficos
y los limites
de mi cuerpo.
Extraño sus labios
recorriendo mi cuello
llegando a mi oído
exagerando en el modo de tratar el lóbulo de mi oreja.
Extraño su voz
profunda y agitada
diciendo cosas
que hasta hoy calla.
Extraño sentirme
como solía hacerlo
cansada y satisfecha
por tenerlo.
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