Son los días de lluvia cuando las calles de
Asunción parecen mas ríos que surcan la ciudad que carriles aptos para el
transito vehicular, que me siento frente a la computadora y releo, correos
electrónicos o algo que las personas que conozco o sigo escriben en las redes
sociales, y siempre aunque sea un insignificante comentario, no se realmente si
es por la lluvia o solamente que ella me permite bajar el ritmo de mis labores
diarias, y pensar en lo que significan las palabras , soñando con las historias
que estas me quieren contar, que puedo sentarme a escribir felizmente lo que a mis manos descarriladas se les da por teclear.
Fue así que persiguiendo las letras que
forman la palabra arcoíris, tarareando en mi cabeza “Somewhwere Over the
Rainbow”, cuando descubrí a una pequeña niña que habitaba un cuerpo de adulto; era
todo lo que las costumbres y sobre todo su crianza habría querido,
perfectos modales, perfectas calificaciones, perfecta en el trabajo, lo único
que le faltaba a su entorno era consiguiese “el marido perfecto”, podrán pensar,
que esas cosas, ya no van con estos tiempos modernos, pero ella aun vivía en
una sociedad, que pretendía de la mujer, ser el ama de casa impecable, para
permitirle hacer algo mas de su vida; no importaba cuanto ella se esforzara por
ser la mejor en lo que así, por que nunca estaba completa, solo por ser mujer,
sin un hombre a su lado.
Por supuesto que su monotonía no tenia
medidas, solía volver a su casa por las noches y escuchar el contestador del
numero de teléfono movil que su madre tenia de ella, para ciertamente
recordar que ella no era mas que lo que la habían criado para que sea, a veces
soñaba despierta en dejar todo huir a lo desconocido, caminar por senderos
nunca antes recorridos, ser libre y mujer una vez, sin ser el personaje de esa poesía
melosa de Rubén Darío llamada Sonatina
No fue hasta que leyendo una historia de un
desconocido en internet, y sabiendo que le debían sus vacaciones en el trabajo,
quiso ser un poco Cousteau un poco Henry Walton, escribió una nota y la
mando a su trabajo, escribió otra y se la envió a su madre, supo que si alguien
la veía no podría tomar esa decisión, dejo una nota con las llaves a la señora
que venia a limpiar su departamento, dejos todos sus celulares, tomo un bolso
con un par de mudas, la computadora, un e-book , la cámara de fotos, y el GPS
que había comprado y nunca la uso, por que conocía su camino de memoria.
Salió cuando el sol no empezaba aun a salir
en el horizonte, tomo rumbo al sur,
al llegar a los limites de Asunción, miro para atrás, la gente que iba a trabajar
en la ciudad le recordó su vida, y por primera vez en todo esa epifanía ,
sintió que algo en el pecho florecía, encendió la radio y puso Rock and Roll lo
máximo posible, y siguiendo la voz que hablaba desde el GPS, tomo la ruta para
conocer esos lugares que siempre había querido y nunca se había dado el tiempo
de conocer, paro en cada pueblo del camino, paro el reloj y dejo que la vida
pasara mas lentamente para poder disfrutarla.
Cerca del medio día llego a un pueblo, que
hacia muchos años un señor de apellido Roa se lo había descripto, se estaciono
cerca de lo que le pareció era el centro de la cuidad, salió a caminar, el día
estaba un tanto nublado, encontró unas casas que parecían estancadas a la
distancia en épocas lejanas, hablo con quienes vivían allí, recolecto historias
y leyendas parecidas a las que había leído.
Un señor de la edad de sus abuelos, camino
con dificultad junta a ella, describiéndoles las glorias del ferrocarril,
y guiándola al lugar donde alguna vez el había jugado en su niñez, el recorrido
le lleno los ojos de fotografías, y empezó a ver como en una película la gente
que alguna vez camino por esos parajes, le agradeció al hombre su tiempo, y se
sentó a ver el paisaje, las verdes hondonadas, los cerros y la flora del lugar.
Saco su e-book y busco unas poesías
que le recordaban el paisaje, las cabalgatas nocturnas de unos amantes que le
sonaron a Guarania ; una nube de lluvia se movió y dejo que un rayo de sol
pasara iluminando la tierra; y el
hermoso espectáculo de refracciones se dio ante sus ojos para que surgiera
hermoso , milagroso y misterioso el arcoíris.
Y la sensación en su pecho volvió a
aparecer para hacerla entender por fin que su corazón latía , era la
primera vez que era libre, era ella, hacia lo que quería, rescataba historias
de lugares olvidados, poniendo los ojos en esos sitios que alguna vez fueron
parte solo de sus lecturas.
Camino como hipnotizada hacia el arcoíris, escuchaba
en su cabezas esas canciones que le recordaban, coloridos parajes; camino dormida
por el y llego a un lugar del otro lado, pero no encontró oro en una olla, sino
un tesoro mayor. Un muchacho que hablaba lenguas lejanas, le conto su historia,
sus ganas de recorrer mas lugares, él le dijo que viajaba por Irlanda en busca
de arcoíris retratándolos en fotografías, la invito a conocerlo , ella le
invito a que el viniera a ver su país, sintió entonces una mano quela tomaba del
hombro; era aquel viejo que había vuelto a invitarla a comer y la encontró
dormida, ella le agradeció, fue a su casa y conoció a su señora y le prometió
que cuando terminara su travesía volvería a mostrarles todas las fotos.
Tomo el auto y volvió a conducir, si interno
en bosques que antes eran mas tupidos, pero por las negligencias del hombres
estaban desapareciendo, conoció personas, lugares de sus libros de historia,
saltos de agua, proezas de ingeniería y muy al norte los limites secos y el
calor que rasga; en medio de su paseo llamaba a casa, para decirles que estaba
bien nunca les decía cuando volvería, empezó a enviar sus historias a una amiga
que trabajaba en un diaria y todo aquello empezó a tener sentido, el esfuerzo de
quienes en agrestes y desolados parajes salían a delante, se convirtió en
palabra, en fotos y llegaron a publicarlas, fue entonces cuando en un pueblo
alguien que leía un periódico escucho su nombre y le mostro el diario; ella
volvió a sentir la sensación en su pecho y supo que eso era lo que la hacia
feliz y quería seguir viviendo así.
Comprendió luego de unos meses, que tendría
que volver al primer pueblo, volver a la familia que la inspiro a hacer eso, a escribir sobre ellos.
Entonces una mañana, un tanto nublado como
la primera; camino de nuevo con el abuelo que la había inspirado hasta los hangares
viejos y decadentes, donde él les contaba como si sus ojos en aquel momento
vieran pasar los aconteceres de esas épocas; vivencias de antaño.
Y el arcoíris se volvió a formar en los
limites del paisaje y ella recordó aquel sueño, y el muchacho de cabellos
castaños y ojos pardos, sonrió en silencio, hablo con el hombre, volvió a
agradecerle; este la sorprendió contándole una historia mas reciente; camino
con él hasta su casa, saludo a su mujer, mientras esta le decía -Este muchacho
llego hace unos días preguntando por una chica como tu.
Para sorpresa de la pareja mayor, ellos se miraron
como si ya se conocían, él le dijo- Hello i am Jack y ella le respondió yo me
llamo María.
Jack
era un espíritu libre, creció en el pueblo mas famoso del Reino Unido, cuna de
4 hombres que cambiaron la industria de la música y marcaron su vida, aprendió
de muy pequeño gracias a las insistente referencias de su madre sobre “la
Muralla” que él no quería ser como ella solía repetir “un ladrillo mas de la
pared”, su padre insistía que la vida sin Revolución no es una vida completa,
le leía a los grandes pensadores del mundo he insistió siempre que la
forma de Ghandi o Mandela era preferible a la de Che, pero siempre le dejo
decidir su camino.
Sus
libros de cuentos sonaban a blues o jazz, pues cada noche con ellos lo
arrullaban, sus padres le incentivaron a que haga de su vida aquello que lo
hiciera feliz, y lo que sea que elija trate de hacerlo con amor, por que eso
era todo lo que se necesitaba para ser feliz.
En
la juventud su formación romántica, no le permitió ver que las personas
muchas veces describen la boa que engullo al elefante como un sombrero, y que
“la segunda estrella a la derecha y derecho al amanecer” no tenia sentido mas
que para los niños pequeños; comprendió luego de muchas decepciones que a las
jóvenes no las conquistaría con copias propias de Klimt, o paseos por lugares
donde grandes acontecimientos sucedieron, ellas solo querían una cena en un
restaurant caro, flores injertadas de tallo largo y anillos de diamantes,
para el los diamantes pertenecían al cielo donde vivía Lucy, las flores debían
permanecer en el jardín y debes en cuando hasta hablaban como en el país
de las maravillas, y su idea de una buena comida era el de los almuerzos de domingo
en casa de su abuela.
Por
cierto aunque muy inteligente, prefería siempre la libertad de ser su
propio jefe, y una tarde hablando con un amigo que conocía las fotos que tomaba,
lo convenció de viajar por el mundo sacar fotos y escribir sobre ello.
Se
embarco como primer tarea en un barco que daba vueltas al mundo llevando
cargas, conoció muchos puertos importantes; por supuesto partió de Liverpool
sacando las mejores fotos de aquellos muelles que conocía de memoria, Hamburgo
lo sorprendió, su inmensidad no entraba en la lente de su cámara, Portugal lo
conquisto mas por su gente que nada, y luego los distintos puntos de África que
fueron tomando formas inesperadas, él iba embriagando sus ojos de hermosos
paisajes e historias de altamar, un marinero Chileno que hablaba poco ingles,
le mostro un libro pequeño de poemas y le dijo que debía leerlas y fue así como
descubrió a Neruda y el mar tubo aun mas sentido para él; Asia lo maravillo por
los colores, los sabores y la tecnología, sus fotos seguían fluyendo , y en
Australia escucho a un marinero que hablaba de una tierra muy al sur de
Sudamérica llamada Tierra de fuego , las historias de quien dio la vuelta al mundo
por primera vez en barco lo conquisto llevándolo hasta allí, subió hasta el
famosísimo Rio de la Plata y se enamoro del tango, luego conoció las costas de
Brasil, su calidez, sus ritmos y sus belleza; pensó que ya se conocía mucho el
caribe y las costas Norte Americanas así que desde Rio de Janeiro le envió el
borrador de su primer libro al editor, Se lo aceptaron con la condición que
incluyera lo que le faltaba, así lo hizo y luego de mas de un año de viaje,
volvió a su punto de partida cantando “hola y adiós”.
Por
un tiempo se dedico a los aspectos técnicos del libro, a las correcciones con
el editor y a conseguir los permisos para nombrar ciertas cosas, y luego la
peor parte fue hablar en publico sobre el, mientras que él solo podía pensar,
de que se trataría el próximo y se regocijaba con ello.
Una
mañana cuando por causalidades relacionadas al libro estaba en Londres paseando
por los jardines de Kensington, conoció a una muchacha cerca de la estatua en
conmemoración de la obra de J. M.
Barrie; y pensó enamorarse, ella entendía algunas de las cosas importantes para
él, por un tiempo pensó que de eso se trataba el amor, ella estudiaba
literatura y le enseño algo de algunos poetas famosos que él hasta hoy le
agradece, pero las cosas se fueron desvaneciendo y las diferencias
acrecentando, hasta que un domingo en el zoológico frente a la morsa, el
simplemente sonrió y tarareo goo goo g'joob g'goo goo g'joob, y ella se enojo por que no le prestaba
atención a su profundo argumento sobre la vida según Nietzsche; y por tan trascendental pelea tan
rápido como el amor llego se fue.
Entonces
recordó unas fotos sobre Irlanda que había visto en un libro, y decidió ir a
buscar las historias del otro lado del arcoíris, a hablar con personas que
creían en los mitos y en las leyendas, lo malo era que los días para conseguir
arcoíris eran escasos y entre todo eso, se preocupo por la gente que sufría por
las pasiones religiosas, pero nunca quiso opinar, sus padres le habían
enseñado que las Creencias religiosas de las personas eran sagradas y que nunca
debía juzgarlas.
Seguramente
nunca pensó que aquel día se quedaría dormido sobre un verde campo de tréboles
esperando que aparezca un arcoíris, pero lo hizo, camino por fin como las
historias que le habían contado hasta el otro lado y recordó una canción
que su madre le solía tararear cuando el se despertaba llorando por una
pesadilla de noche, y de repente quiso unos zapatos rojos, pero no le presto
atención aquello, el paisaje era mejor que una postal, las verdes colinas y el
cielo coloreado con el mas bonito de todos los arcoíris, busco la olla de oro,
como no hacerlo?, y en ese monto, se topo con una muchacha, cabellos negros,
ojos profundos y oscuros, sonrisa sincera, no entendió muy bien lo que le
decía, pero pronto se encontró contándole sobre su trabajo, invitándola a ir a
ver su casería de arcoíris, ella parecía sorprendida la acababa de
conocer, lo miro, movió sus pestañas y le cito un verso de una poesía y un
país, que nunca antes él había escuchado, o tal vez si en alguna de las copas
del mundo de futbol, pero no recordaba bien donde quedaba; y de repente sintió
algo húmedo, y unos golpe en la cara, cerro los ojos y al abrirlos, ella ya no
estaba, él se encontraba acostado boca arriba mientras caía una fuerte lluvia.
Siguió
con su trabajo, y volvió a escribir el libro, volvió a los detalles monótonos,
a las presentaciones sin sentido, desde aquel día, tambian a la búsqueda de
aquellos ojos, escuchaba a su abuela contándole que las cosas que se sueñan
muchas veces se vuelven realidad; busco entonces en Internet el país que ella le
había dicho, le costó pronunciar PA RA GUAY, primero lo confundió con Panamá,
luego con Uruguay, pero ya con un mapa y algunos artículos, pudo determinar la
geografía que le enseñaron en el colegio era muy mala; acto siguidi trato de
recordar las palabras del verso, tenia que ver con un tren, busco referencias a
este en la literatura de ese país, encontró algo sobre un señor llamado Roa
Basto y otro Romero, uno con un libro muy conocido ,con premios, tenia como
lugar principal un pueblito llamado Sapukai, ni siquiera entendió bien las
traducciones que consiguió, pero luego de hablar con algunos conocidos que
había echo cuando salía con su ultima novia, pudo entender de que se trataba, y
hasta lo conectaron con una profesora de español que era Paraguaya, la visito y
le recito lo que recordaba del poema, ella sonrió y le dijo es “un tren con
bandera de Romero”, él no podía creer, la mujer lo ayudo a armar su
viaje, él en agradecimiento le conto la historia de sus sueños y la muchacha
que había visto, y la mujer comprendió
que él era una buena persona, le conto que sus padres, una pareja mayor vivían
en el pueblo; él entendió que todo el universo conspiraba a su favor, sonrió
como un niño cuando apaga las velas de su pastel de cumpleaños, y escucho como
embobado todas las historias que ella le pudo contar del pueblo.
Después
de convencerles a todos en la editorial que Sudamérica era un lugar rico en
historias de gente sencilla, viajo por fin a ese destino, conoció a los padres
de su nueva amiga , le conto a que se dedicaba, pero sobre todo les narro la
historia de una muchacha que había conocido en sueños, y recorrió con gusto los
lugares que le mostraron, entendió con dificultad que alguien que el tal vez
querría conocer llego al pueblo, pero no fue hasta la hora de la comida cuando
el señor llego con una muchacha, y el pronuncio -Hello i am Jack y ella le
respondió -yo me llamo Maria; que entendió que todo aquello ya no era un sueño.
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