-Ele, escuchamos tu playlist por lo menos cuatro veces ya
estoy cansado no podemos poner algo diferente?
Ella se levanto del suelo donde desempacaba un grupo de copas
que su madre le había echo traer de asunción; el departamento estaba cada dia
mas organizado pero las vacaciones de ambos estaban por terminar, habían comprado
un gran sillon de cuatro cuerpos color blanco y dos poltronas estampadas en
tonos frios, una mesa ratona cuadrada bajo la cual habían miles de revistas que
Liam había acomodado, pero lo que mas tiempo y discusiones les había llevado desde la instalación
de los estantes en la pared que se veía al entrar al departamento, hasta la
forma y la cantidad de libros en ella era la biblioteca, donde también habían colocado
un pequeño reproductor multimedia alado de un toca discos para la creciente colección
de Liam que tenia también su espacio.
-Si podemos cambiar mi playlist, hay mas música allí, lo que
pasa es que esos discos me tranquilizan casi ni me doy cuenta de lo que estoy
escuchado; que quieres que ponga, tus listas son interminables por no decir
extrañas y indescifrables, por su puesto que tus discos no los voy a tocar.
El muchacho se acercó a su mujer que en ese momento se
encontraba frente al reproductor buscando entre las músicas.
-A ver? No ese no, eso tampoco mejor este, se lo marco con
el dedo y se volvió recogiendo las copas del suelo para llevarlas a la cocina.
Ella lo siguió, la cocina era amplia de planta abierta, con
una isla en la que se encontraba el anafe, los electrodomésticos eran todos de
acero inoxidable y los muebles blancos, tenia de lado un ventanal que daba a la
terraza y enfrente al mismo la mesas de comedor un hallazgo poco habitual en un
mercado de pulgas que Alex y Elella había hecho unos años atrás en una visita de la ultima y
nunca lo habían utilizado, las sillas eran todas diferentes y contra la pared
contraria a la cocina debajo del espejo rectangular habían colocado un banco
alargado con mullidos cojines.
-Creo que casi terminamos
El la abrazo y
mirando las pocas cajas que quedaban le susurro al oído-Y si nos olvidamos de
esas ultimas cajas por hoy y vanos al parque, después a la feria y te cocino
algo de lo que aprendí, queda tan poco tiempo dentro de 3 días vuelves a trabajar.
-Si creo que tienes razón, dejemos los cuadros en el suelo
hasta mis próximas vacaciones, dijo esto en tono ironico.
-Mmmmm no te pongas asi, encontraremos la forma de hacerlo
los fines de semana, no esta tan mal, hasta tu madre lo aprobaría con poca
dificultad.
Ambos rieron y luego de unas palabras mas de persuasión por
parte de el se dispusieron a salir del departamento.
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