Nunca entendí el apego absurdo que mis padres tienen por el pueblo donde nacieron, a mis ojos no tiene nada. Pero de lejos sin poder ver las calles que me recuerdan momentos de mi vida, lugares que me llenan de emoción por lo que viví en ellos, viendo su historia retratada en monumentos que es la mía también; extrañando mis paseos sin verdadero rumbo en "micros" horribles y destartalados, solo por dar vuelta y leer; soñando rescatar edificios antiguos, caminando hasta lo alto de la iglesia solo para ver el Paisaje y su inconclusa belleza; comencé a entenderlos.
Aquí me tienen queriéndola sucia, descuidada, pequeña y mediterránea, aquí me tienen extrañando sus arboledas, el colorido único con que en esta época la visten los lapachos, extraño algunas plazas que ya se han ido donde como broche de cualquier salida teníamos que ver su fuente, cuando era niña;extraño caminar por la calle Palma cuando los shoppings no existían, comprar Chipa frente a la Riojana, pasear por los artesanos,mirár con asombro el horrible León de la plaza del panteón, obligarle a mis acompañantes a llevarme a la casa de la Independencia después de tomar el mejor terere en la oficina de cambio de una tía, y soñar que el día que teatro se restaurase yo podría presentar alguno de mis libros allí; y terminar (aun hoy las pocas veces que paseo por sus calles con mi hermanolo volvemos a hacer) en la vidriera de Miramar para ver cuanto tendríamos que juntar para comprarnos el próximo Lego.
Después de todo esto de soltar algunas lagrimas entendí por fin y del todo, que no importa lo insignificante que sea, no es ella, es uno el que le da la importancia, es nuestra historia personal la que tuvo lugar en sus calles y la que la hace importante para nosotros y así a lo lejos con el mar frente a mi, la arena y la hermosura natural de Rio,yo te sigo amando como siempre Asunción, Salud Madre de Ciudades
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