Huelo su aromo a lo lejos
añejado, cítrico y dulce
como el mismo tiempo.
Suele colarse en mis sueños
hablarme al oído
suspirar en mi pecho.
Me mira desde la soledad
de mi cuarto , complejo
sabiendo que hoy no esta
pero mañana veremos.
Sabe que es suyo
el húmedo despertar
de los días de invierno
la transfiguración de aquel cuerpo
de inocente a bohemio.
Y aun al sentirlo
desearlo y quererlo
mi piel se niega a sentir
otros labios otros besos.
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