Aun después de todo este tiempo de convivir con ellos
de saberlos y sentirlos
de mirar sus amarguras convertirse en dulzuras
Me agrada fantasear que ya no son parte
de “esos viejos vinagres”.
Que su hijo le pide que le lean
a Tolkien
para volar dormido
al son del martillo de los dioses
y arrullos de sirenas.
Que su niña
se sienta al piano
Ejecuta a Choping
Imita a Mercury
Compone como Wright.
Que se escucha su debate
sobre, si los escarabajo
o el cantorrodado .
Que se ensucian las manos de pintura abstracta
Perdiéndose entre jirafas llameantes
Heridas de Frida
y trazos de Pollock.
Por eso agradezco
que Charly haciendo los honores
me presentara una niña Peperina
y su amante el rockero
perdidos entre letras y músicas
aquella madrugada.
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